La filtración de audios de extrema sensibilidad ha desatado una tormenta interna sin precedentes en la cúpula del Poder Ejecutivo Nacional. El fuerte posicionamiento de la senadora oficialista Patricia Bullrich frente a las acusaciones judiciales contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, generó un clima de máxima tensión en la última reunión de ministros en Casa Rosada. En este escenario de sospechas cruzadas y operaciones de inteligencia, el presidente intenta hacer equilibrio para sostener la cohesión de su equipo de gestión.
El impacto de las filtraciones y el contraataque de la SIDE
La estabilidad política de la Casa Rosada se vio conmovida por la difusión de audios íntimos y de gestión atribuidos al presidente Javier Milei y a su entorno más cercano, un hecho que la Justicia ya investiga como una grave vulneración a la seguridad presidencial. Desde el sector oficialista apuntaron a un presunto contraataque de sectores de la inteligencia y a operaciones coordinadas en medio de las disputas metodológicas del Gobierno. «Se trataría de una operación coordinada para dañar la imagen pública», deslizaron fuentes de la administración central, mientras el círculo íntimo de la jefatura de Estado busca blindar la privacidad institucional.
Presión patrimonial y el pedido de Bullrich a Adorni
En paralelo, la jefa de la bancada de Senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, tensó la cuerda al reclamar públicamente que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, adelante la presentación de sus declaraciones patrimoniales tras ser denunciado en el fuero federal. El requerimiento de la legisladora profundizó una grieta evidente en el gabinete, donde varios ministros cuestionan la conveniencia de sostener al funcionario en su cargo actual. «Lo que hizo Patricia es spoilear lo que efectivamente iba a suceder», argumentó el mandatario nacional para bajarle el tono a la polémica y asegurar que el recambio de papeles ya estaba conversado previamente.
Tensión en el gabinete y defensa presidencial
El malestar acumulado por los cuestionamientos públicos se trasladó de forma directa a la última reunión de ministros, un encuentro marcado por el frío distanciamiento y las miradas acusadoras hacia la senadora. Milei abrió la sesión con un enérgico discurso ratificando su confianza en el jefe de ministros y advirtiendo que no cederá ante las presiones de los sectores opositores ni de la prensa. «No voy a ejecutar a una persona inocente porque les hirió el ego», enfatizó el jefe de Estado de manera tajante, sellando una tregua forzada dentro de una estructura gubernamental que empieza a exhibir fisuras inocultables de cara al armado electoral.
