Los últimos relevamientos de opinión pública muestran un deterioro significativo en la confianza hacia la gestión económica del Gobierno nacional. Mientras el oficialismo cede terreno en los sondeos, figuras de la oposición ideológica comienzan a capitalizar el descontento social. Las mediciones de mayo de 2026 plantean un nuevo mapa político que desafía la hegemonía del discurso libertario.

Análisis del escenario político

La consultora Atlas Intel y la Universidad de San Andrés han coincidido en señalar un retroceso en los niveles de aceptación del presidente Javier Milei. Según los informes, el jefe de Estado combina actualmente un 45% de imagen positiva frente a un 52% de negativa, lo que marca un fin de ciclo para la «luna de miel» post-electoral. Se observa que «los números de aprobación están sufriendo una caída acelerada» debido principalmente a la preocupación por los salarios y la estabilidad del empleo.

En contraste, el escenario actual ha permitido un repunte inesperado en la valoración de figuras como Miriam Bregman, quien logra capitalizar el descontento con las políticas de ajuste. La referente de la izquierda ha mejorado su posicionamiento al ser percibida como una voz coherente frente a la crisis que atraviesan los sectores trabajadores. Este fenómeno indica que «el tablero político aún no está cristalizado» y que el electorado busca alternativas fuera del eje oficialista tradicional.

Finalmente, el análisis regional para Corrientes y el NEA sugiere que, aunque el apoyo al Presidente sigue siendo mayor al promedio nacional, la tendencia es decreciente. Los encuestadores advierten que el control de la agenda pública se está fragmentando ante una «clara dificultad cotidiana económica» que ya no se compensa solo con el discurso moral. La evolución de estos índices será determinante para las estrategias legislativas que el Gobierno nacional pretenda implementar en el corto plazo.