El sismo se registró durante la madrugada del domingo con epicentro en la prefectura de Ibaraki. La mayoría de las lesiones fueron leves, aunque una mujer de 80 años sufrió una fractura de cadera en Yokohama.

Un terremoto de magnitud 5,9 sacudió este domingo el este de Japón, incluida la región metropolitana de Tokio, y dejó al menos 37 personas heridas en distintas prefecturas. El movimiento telúrico se produjo alrededor de las 2 de la madrugada, hora local, con epicentro en el sur de la prefectura de Ibaraki, a una profundidad de entre 68 y 70 kilómetros. El temblor se sintió con fuerza en la capital nipona y en otras zonas de la región de Kanto, despertando a millones de personas en pleno descanso.

La mayoría de los heridos presentaron lesiones leves producto de golpes y caídas al ser sorprendidos por el sismo mientras dormían. Sin embargo, el caso más grave ocurrió en Yokohama, donde una mujer de aproximadamente 80 años sufrió una lesión de cadera tras caer de la cama cuando intentó levantarse durante el movimiento. Los servicios de emergencia atendieron a los afectados en distintos puntos de la zona metropolitana, aunque hasta el momento no se reportaron víctimas fatales ni personas en estado grave.

Tras el sismo, la Agencia Meteorológica de Japón descartó de manera inmediata el riesgo de tsunami para las costas del Pacífico. Asimismo, las autoridades confirmaron que no se detectaron anomalías en las centrales nucleares de la zona, entre ellas la planta Tokai No. 2 y las instalaciones de Fukushima, que habían quedado en el centro de la escena tras el desastre de 2011. El reporte oficial tranquilizó a la población sobre la ausencia de daños estructurales severos en edificios y viviendas.

El terremoto provocó demoras y suspensiones temporales en algunos servicios ferroviarios, incluidos los trenes que conectan Tokio con el aeropuerto internacional de Narita. En contraste, los trenes bala Shinkansen continuaron operando con normalidad durante toda la madrugada. Las autoridades locales mantienen activos los protocolos de revisión de infraestructura mientras Japón, uno de los países más sísmicos del mundo, recupera la rutina tras un nuevo episodio que, pese al pánico inicial, no derivó en una tragedia de mayor magnitud.