La aerolínea de bajo costo acumula 12 días sin vuelos, un embargo judicial por deudas millonarias y protestas de ex empleados en Aeroparque. Denuncian despidos por WhatsApp, falta de pagos y una gestión con «irregularidades de tinte fraudulento».
La crisis de Flybondi entró en su etapa más crítica después de 12 días sin operaciones. Este martes, la página web de la aerolínea amaneció inactiva con un error 504 «Gateway time-out», impidiendo cualquier consulta o compra. En Corrientes, la empresa prácticamente no realiza vuelos desde junio, mientras que en el resto del país la suspensión de servicios se profundizó desde principios de agosto. El colapso se suma a una serie de golpes que incluyen un embargo judicial por una deuda superior a $1.500 millones con el fisco y la prohibición de Brasil para comercializar pasajes hacia ese destino.
La situación laboral alcanzó niveles dramáticos con más de 700 despidos en los últimos meses, muchos de ellos ejecutados por WhatsApp o correo electrónico según denunciaron los trabajadores. El viernes pasado, decenas de extrabajadores se concentraron frente a Aeroparque para exigir indemnizaciones y compensaciones salariales, con pancartas y cánticos que evidenciaron el descontento. Los testimonios grafican una crisis humana: hay empleadas a punto de dar a luz que perdieron la cobertura médica, compañeros desalojados por falta de pago de alquileres y personal obligado a presentarse a trabajar bajo amenaza de que las cancelaciones corrieran por su cuenta.
El trasfondo de la debacle apunta a una gestión signada por irregularidades. En julio, el fondo estadounidense COC Global, accionista mayoritario desde 2025, denunció haber encontrado «divergencias sustanciales entre la información ofrecida por el management y la verdadera situación de la compañía», acusando a la conducción de una estrategia «plagada de irregularidades de tinte fraudulento». Paradójicamente, la ANAC había convalidado el 5 de agosto un plan de regularización que en teoría le permitía seguir volando, y la empresa continuó vendiendo pasajes hasta la semana pasada, pese a que entre el 6 y el 10 de agosto ya había cancelado 66 vuelos sin reembolsar a los pasajeros.
Ante el panorama desolador, los manifestantes —que se desmarcan del sindicato oficial al que acusan de creado por la propia empresa— reclamaron la intervención del Gobierno nacional para que Flybondi cumpla con los retiros voluntarios y acuerdos de desvinculación homologados por la Secretaría de Trabajo. Fundada en 2016 y operativa desde 2018, la low cost enfrenta ahora un escenario de incertidumbre total, con sus aviones en tierra, su sitio virtual fuera de servicio, cientos de familias afectadas por la pérdida de empleo y pasajeros varados sin respuestas ni devolución de dinero.
