Martín Ascúa reconoció ante la Justicia que sus expresiones contra Gustavo Valdés del 18 de agosto de 2024 fueron «impropias, desacertadas y carentes de la debida prudencia», y pidió que su acción sea tenida como suficiente reparación moral.

El documento busca concluir en los tribunales lo que en las urnas ya se había definido: la derrota de una estrategia política que apostó todo al ataque personal y no dejó rastro de iniciativas para mejorar la vida de los vecinos. Un mensaje para el justicialismo, que con la figura del libreño volvió a sepultar las chances de ser una verdadera opción de poder en la Provincia. Y aún resuena la maniobra acusada a la actual cúpula partidaria, de las últimas semanas, que intentó proscribir a un dirigente con un argumento que podría impactar negativamente en la propia Cristina Kirchner.

Martín Ascúa presentó ante la Justicia una retractación expresa y pública de las manifestaciones que vertió el 18 de agosto de 2024 contra el entonces gobernador, Gustavo Adolfo Valdés (hoy senador provincial) y que motivaron la querella autónoma tramitada bajo el Expediente LJU 13.056.
El escrito, firmado por su abogado, Alfredo Antonio Gómez, con el patrocinio letrado acreditado en autos, es tan corto como elocuente. En él, Ascúa «manifiesta de manera clara, categórica e inequívoca» que se retracta íntegramente de esas expresiones, reconoce que pudieron resultar «agraviantes para el honor, reputación y consideración personal» de Valdés.
Además, deja constancia de que «no tuvo intención de imputar falsamente la comisión de delito alguno ni de afectar ilegítimamente el honor y buen nombre del querellante».

El documento califica las manifestaciones de «impropias, desacertadas y carentes de la debida prudencia» y solicita que la retractación sea considerada «suficiente reparación moral». El petitorio es preciso: extinción de la acción penal o eximición de pena, conforme al régimen legal aplicable.