El Gobierno duplicó la cantidad de dinero que reciben las personas que tienen la Tarjeta Alimentar. Además, quitó intermediarios que distribuían alimentos secos. Quiénes se harán cargo ahora.

El Ministerio de Capital Humano, a cargo de la ministra Sandra Pettovello, duplicó la cantidad de dinero que reciben los beneficiarios de la Tarjeta Alimentar y ahora la prestación representará el 90% del presupuesto para este año. Además, se le quitó a las organizaciones sociales la responsabilidad de comprar alimentos secos por irregularidades y poco control que había sobre la mercadería.

Para el Gobierno, la «Tarjeta Alimentar es la política más eficiente a la hora de asegurarnos que no haya un argentino que pase hambre» ya que «llega de forma directa al bolsillo de 3.8 millones de personas sin ningún intermediario». «Además, permite que las familias coman juntas en sus casas y que puedan consumir alimentos frescos como carne, pollo y queso que tienen mejor calidad nutricional», se agrega. Es por ello que el Ministerio comunicó que el gasto alimentario para el 2024 era de un billón setecientos setenta y siete mil millones y la prestación Alimentar representará el 90% del presupuesto para este año. 

El objetivo de la medida es que el presupuesto sea mayor para esta prestación es que el aporte llegue de forma directa al bolsillo de las familias, eliminando la intermediación y asegurando el acceso a la canasta básica de alimentos.

También se confirmó que le quitaron a las organizaciones sociales la compra de alimentos secos por al discrecionalidad con la que se manejaban y el poco control que había. Ese 4,2% de inversión que hacía el Estado para alimentos como fideos, arroz y yerba será traspasado directamente a los comederos, que a su vez «deberán rendir cuenta de la comida que compran». Esto se debe a que, según el comunicado del Ministerio, el dinero destinado a que las organizaciones sociales brinden asistencia no se maneja del mejor modo, comprando alimentos de baja calidad nutricional y con un monto mucho más alto que lo que se encuentra «en cualquier supermercado». 

«El control de lo que sucedía con la mercadería una vez que abandonaba los depósitos del estado era nulo. Para terminar con esta herramienta de extorsión y el negocio multimillonario para el cartel de empresas proveedoras de alimentos del Estado decidimos que este 4.2% de asistencia que controlaban las organizaciones sociales sea destinado directamente a los comedores», explica el texto.