Jorge Messi, padre y representante del capitán de la Selección Argentina, falleció a los 68 años en una clínica de Rosario en la madrugada del sábado a las 2.00 AM, tras padecer una grave enfermedad.
Su muerte golpeó de lleno al entorno íntimo de Lionel Messi, quien se encontraba en Miami compitiendo en el Mundial 2026 cuando recibió la noticia. El astro argentino atravesó días muy difíciles mientras su familia acompañaba la evolución del estado de salud de Jorge, una situación que el entorno del jugador manejó con absoluto hermetismo.
La trascendencia del cuadro médico se hizo pública después del debut de Argentina ante Argelia en la Copa del Mundo, cuando Lionel Messi rompió en llanto tras marcar el primer gol en la victoria por 3-0. Aquella emoción estuvo directamente vinculada al delicado estado de salud de su padre. Tras el partido, el propio capitán lo confirmó en zona mixta: «Pasé unos días difíciles, complicados», dijo sin profundizar en los detalles de una situación que mantuvo en reserva.
Jorge Messi nació en Rosario y trabajó durante años en una fábrica metalúrgica antes de dedicarse de lleno a la carrera de su hijo. Fue quien tomó una de las decisiones más trascendentales de la historia del fútbol moderno: viajar con un joven Lionel a Barcelona para acceder al tratamiento de hormonas de crecimiento que la familia no podía costear en Argentina. Desde entonces, su figura fue central como representante legal, administrador y principal consejero estratégico, siempre manteniendo un perfil bajo y lejos de la exposición mediática.
A lo largo de la carrera de Lionel, Jorge estuvo detrás de las negociaciones más importantes: las renovaciones con el Barcelona, la compleja salida del club catalán en 2021, y los tránsitos posteriores por el París Saint-Germain y el Inter Miami. Pero más allá de los contratos, su rol excedió lo profesional: fue padre de cuatro hijos junto a Celia Cuccittini, sostén y guía de una trayectoria construida desde los potreros de Rosario hasta la cima del fútbol mundial. Su legado queda asociado para siempre al origen de una carrera irrepetible: la del padre que apostó por el talento de su hijo antes de que existieran títulos, récords o Balones de Oro.
