«Hay que despegarse de esta gente», afirman alarmados en la bancada de Pichetto y Monzó.

Miguel Ángel Pichetto se hartó después que trascendiera que participó de la reunión convocada por el gobierno en el departamento de Recoleta del secretario parlamentario de La Libertad Avanza, el ex sushi Christian Caram, para reescribir el dictamen votado, junto a Federico Sturzenegger. El encuentro, revelado en exclusiva por LPO, fue una jugada tan ilegal como torpe y la paciencia del rionegrino se colmó.

«Hay que despegarse de esta gente, están haciendo cualquier cosa, son peligrosos y nos arrastran en su desorden total», afirmó uno de los líderes del heterogéneo bloque que lidera el rionegrino. El diagnóstico fue compartido.

A través de Twitter, el líder de la bancada Hacemos Coalición Federal (HCF) negó que hubiera asistido al encuentro junto a un grupo de legisladores de los bloques aliados y que se hubiera topado con el ideólogo de la ley ómnibus, Federico Sturzenegger. Fue su manera de intentar hacer un control de daños, ante eventuales denuncias penales que lo involucren.

Frente a la posibilidad de que arreciaran denuncias contra los legisladores que contribuyeron el miércoles con el oficialismo para elaborar un dictamen blue, luego de que 34 diputados firmaran la noche anterior un dictamen en blanco, expresó: «Las reuniones que mantuve en relación a la Ley Ómnibus se han realizado de manera pública, en el marco del bloque al que pertenezco y en el ámbito de la Cámara de Diputados». «No tuve ni tendré ninguna reunión con el Sr. Sturzenegger porque no es funcionario de este gobierno», tuiteó.

«La situación es muy delicada, si el dictamen que se pone a consideración en la sesión del próximo martes tiene una sola coma distinta al que se votó, nos van a llenar de denuncias penales», se sinceró uno de los líderes de los bloques aliados.

Crece el escándalo del dictamen: lo habrían reescrito horas después de votado en un departamento de Recoleta

Con el portazo de Pichetto, los libertarios se quedarían sin el apoyo de 23 diputados, y algunas cuentas estiran la cifra hasta 32. Entre ellos se cuentan cinco cordobeses, dos socialistas santafesinos, Margarita Stolbizer y los seis miembros de la Coalición Cívica. Los seguidores de Elisa Carrió, a quien se atribuyó la voluntad de iniciar una denuncia penal por lo sucedido, se amparan por estas horas en tener una hoja de ruta autónoma, por contar con dictamen propio. También Stolbizer y los socialistas presentaron un despacho por separado.

La preocupación de los legisladores que asistieron al departamento de Recoleta es comprensible. De hecho, el diputado Oscar Agost Carreño, miembro del bloque de Pichetto, admitió que la reunión se produjo y que se fue al ver que Sturzenegger estaba presente. Fue su jefe político, Nicolás Massot, quien apenas se enteró del cariz del encuentro le dijo: «Rajá de ahí».

Hay que despegarse de esta gente, están haciendo cualquier cosa, son peligrosos y nos arrastran en su desorden total.

Por eso tiene sentido, incluso, que la Coalición Cívica se refugie en el dictamen que firmó por separado del que rubricaron, con disidencias, cuatro pichettistas. «Nosotros tenemos nuestra hoja de ruta», aclaró. a una diputada de ese espacio.

Lo curioso es que, después de 48 horas que plagaron de pudor a las bancadas que participaron de la reunión secreta para pulir el dictamen en el departamento de Caram, un sector de la UCR mantenía canales abiertos en la conversación para seguir negociando, no se sabe qué. Ante la pregunta de este medio sobre qué se negociaba y sobre qué dictamen, una diputada del bloque conducido por Rodrigo De Loredo respondió que los dictámenes habían sido presentados el martes, y agregó: «lo que se está trabajando es sobre las disidencias que presentamos, cada una de ellas se las llevó el PEN para evaluar si se aceptan y traer las modificaciones que se introducirán en el recinto el martes».