Javier Milei mirará con atención la sesión de Diputados donde está latente la posibilidad del rechazo a sus vetos, con gobernadores y opositores decididos a marcarle la cancha.

La Cámara de Diputados se encamina a rechazar el veto a la ley de emergencia pediátrica y Hospital Garrahan y la de financiamiento universitario. Del otro lado del Palacio Legislativo, se espera que una multitud salga a la calle para presionar a los legisladores y que voten en contra del Gobierno de Javier Milei.

En la Casa Rosada trabajan a contrarreloj para intentar frenar el rechazo al veto de Milei. La oposición necesita que dos tercios de los votos emitidos sean afirmativos para insistir con cada una de estas leyes. El oficialismo espera retener el tercio restante para impedir que los bloques adversarios insistan con la ley sancionada.

Con la vuelta del Ministerio del Interior, la Casa Rosada repartió 12.500 millones de pesos de los Aportes del Tesoro Nacional a las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Chaco, una caja que hacía más de un año estaba cerrada por el ministro de Economía. Además, la presentación del Presupuesto 2026 abre la negociación por la asignación de partidas y obras para las provincias. Sin embargo, en el oficialismo reconocen que «será muy difícil sostener el veto».

La última vez que el Congreso rechazó un veto presidencial fue hace dos semanas en el Senado de la Nación, cuando se insistió con la ley de emergencia en Discapacidad, en medio de los escándalos de corrupción. En el comando opositor son más optimistas con la insistencia en la ley del Hospital Garrahan. «Con el financiamiento universitario va a ser más difícil porque el Gobierno y los gobernadores pueden acordar fondos por otro lado», analizó uno de los diputados que cuenta voto por voto para anticipar los resultados.

Por el Gobierno hay tres negociadores: el flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, que repartió los ATN y viajó a Salta para reunirse con el gobernador Gustavo Sáenz; el viceministro jefe de Gabinete, José Rolandi, que sigue el detalle de la conversación política; y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, que analiza con la calculadora en mano hasta dónde pueden estirarse los fondos para las provincias a cambio de votos en el Congreso.