El Río Paraná se llevó la vida de Zito Segovia; Gringo y Michel Sheridan; Chango Paniagua; Yacaré Aguirre; Johny Behr y los choferes José Toledo y Walter Blas Gómez.

Se cumplen hoy 34 años de aquella tragedia vial ocurrida en la costanera de Bella Vista, donde un colectivo sin frenos cayó de trompa a las aguas del río Paraná y se cobró la vida de siete chamameceros y los dos choferes del micro.

Se conoció como la “tragedia de los chamameceros” en un hecho que enultó a toda la familia de músicos que tiene heridas aún abiertas por ese luctuoso episodio.

Era integrantes de una selecta embajada de intérpretes que se hallaban de gira, y fueron reunidos para representar a Corrientes en Europa, (más precisamente en Niza, Francia) algo que finalmente jamás ocurrió.

Ese día murieron ahogados Zitto Segovia, el “Gringo” y Michel Sheridan; Leónidas  “Chango” Paniagua; “Yacaré” Aguirre, y Johny Behr; además de los choferes del colectivo José Toledo y Walter Blas Gómez.

La embajada chamamecera estaba integrada además por Santiago “Bocha” Sheridan y Ricardo Tito Gómez, quienes integraban el Grupo Reencuentro.

También Ricardo Scófano y Oscar Espíndola del Trío Corrientes junto al “Chango”.

Ese 8 de septiembre estuvieron en una emisora de  radio de Bella Vista, donde promocionaban el mega show que tenían preparado, que incluía shows teatrales y de baile, preparados para un espectáculo que prometía convertirse en innovador. 

El caso del cantautor Mario Boffil decidió a último momento bajar del colectivo e ir hacia otro lugar.

El resto, abordó el micro para ir hacia la costanera de la ciudad, mientras esperaban por la gran actuación de la noche que se iba a realizar en el Club Juventus de esa ciudad.

La tragedia no dejó que nada más ocurriera. 

“Musiquero que te fuiste, por la senda azul del agua, corazón chamamecero, que te volviste calandria; aquí estamos tus amigos, parados en la barranca, frente al remanso infinito, con estas flores del alma”, reza una canción escrita en honor a la recordada tragedia, escrita por el ya fallecido padre Julián Zini, con música del sobreviviente de aquella nefasta jornada, Mario Boffil.