Un buque chileno reanudará en noviembre el servicio comercial hacia Puerto Argentino, mientras la Argentina intensifica la presión contra el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion.

A pesar de los gestos de acercamiento entre Javier Milei y José Antonio Kast —el último en septiembre en La Moneda, con un respaldo chileno al reclamo de soberanía—, la relación bilateral arrastra recelos históricos que resurgieron con la reapertura de una ruta marítima comercial hacia las Islas Malvinas. La naviera Easter Island anunció que su buque Danstar, de bandera chilena, navegará en noviembre por el Estrecho de Magallanes para abastecer a los habitantes de las Islas y restablecer un servicio regular con Puerto Argentino, lo que encendió las alertas en Buenos Aires.

El canciller Pablo Quirno invocó implícitamente el Decreto 256/2010 —firmado durante la presidencia de Cristina Kirchner—, que exige autorización previa a todo buque que se proponga navegar entre puertos continentales y las islas o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas con ese destino. Fuentes de inteligencia chilenas consultadas por BioBioChile calificaron como un posible «evento crítico» la eventual interceptación del Danstar por fuerzas argentinas una vez que abandone el Estrecho de Magallanes, aunque desde Buenos Aires no hubo un anuncio oficial en ese sentido. El temor subyacente es un eventual apoyo logístico a Navitas y Rockhopper, las empresas que buscan extraer petróleo dentro del proyecto Sea Lion.

El problema jurídico es de fondo: el Tratado de Paz y Amistad de 1984 obliga a Argentina a garantizar «en cualquier tiempo y circunstancias» la libre navegación de buques de todas las banderas hacia y desde el Estrecho de Magallanes, mientras el Tratado de Límites de 1881 consagró la soberanía chilena sobre ese paso. Especialistas interpretan el posicionamiento argentino en clave diplomática: no apunta a la interrupción física de la navegación, sino a hacer valer acuerdos que apoyen el reclamo soberano. Fuentes del Gobierno argentino descartaron un conflicto en ciernes: «No hay nada; ellos están obsesionados». Desde Santiago, el ministro de Defensa de Kast, Fernando Barros, descomprimió el escenario: «Todo barco que sale del Estrecho de Magallanes, su navegación no puede ser restringida ni condicionada por nadie».