Puertas abiertas y contención: la realidad dentro del Hogar Domingo Magone
El centro correntino alberga actualmente a 15 adolescentes varones judicializados de entre 13 y 18 años bajo un modelo que prioriza la libertad y la autonomía. A través de un equipo interdisciplinario, la institución busca brindarles herramientas para la vida adulta mientras hace frente a complejas problemáticas de salud mental y adicciones. Desde el espacio se fomenta activamente el programa de familias recreativas y emprendimientos propios para lograr su inserción social.
El Hogar Domingo Magone funciona bajo una modalidad convivencial que busca replicar la dinámica de cualquier casa familiar, garantizando el acceso a la educación, la salud y el esparcimiento de los jóvenes. Según explicó su directora, Miriam, el establecimiento se define como un centro de puertas abiertas donde no se imponen actividades, sino que se acompaña el deseo y la necesidad de cada chico. El Ministerio de Desarrollo Social de la provincia provee de manera regular todos los recursos necesarios para el sustento, desde la alimentación natural hasta la vestimenta y los servicios para los adolescentes que residen allí las 24 horas.
Uno de los ejes principales de la gestión actual consiste en preparar a los residentes para el egreso y la autonomía una vez alcanzada la mayoría de edad. «Acá en el centro los preparamos para la vida adulta, se trabaja la autonomía de los chicos», detalló la directora, indicando que aprenden a cocinar, lavar su ropa e incluso realizar actividades laborales fuera de la institución. Para apuntalar este proceso, los jóvenes llevan adelante un emprendimiento propio llamado «Los Miguelitos», a través del cual elaboran y comercializan conservas, pizzas y ensaladas de frutas en una feria barrial.
El abordaje de las adicciones
La complejidad del trabajo diario se intensifica al abordar situaciones de salud mental y consumo problemático de sustancias como cocaína y marihuana, problemáticas que muchas veces presentan líneas generacionales arraigadas. María José, psicóloga del equipo interdisciplinario, remarcó que cuentan con asistencia y tratamientos ambulatorios en articulación con el Hospital de Salud Mental San Francisco de Asís y el Hospital Pediátrico. «Lo que nosotros practicamos acá mucho es el espacio de escucha», concluyó la dirección, destacando que el afecto, los límites y el acompañamiento constante de las familias recreativas resultan vitales para contrarrestar la institucionalización de los menores.
