El microfraccionamiento de la carga se consolidó este año en las estaciones de servicio de la capital. Los montos más pedidos van de $1.400 a $3.000, apenas para circular unas horas.

Una impactante realidad se revela desde las bocas de surtidores en Corrientes: la mayoría de los propietarios de motocicletas de 110 centímetros cúbicos apenas puede cargar combustible para circular en el día. El consumo fraccionado se consolidó como hábito este año en las estaciones de servicio de la capital, donde las motos 110 representan los principales ingresos por cantidad de clientes. Desde tres gasolineras consultadas coincidieron en que los motociclistas rara vez piden el tanque lleno y que los montos más frecuentes oscilan entre $1.400 y $3.000, apenas lo necesario para andar unas horas.

En la esquina de avenida Teniente Ibáñez y Juan Ramón Vidal, donde pasan centenares de motos que circulan hacia el sur de la ciudad, los encargados señalaron: «La gente rara vez pide el tanque lleno. Y eso que estamos hablando de vehículos que por lo general solo demandan Súper».

En la estación de avenida 3 de Abril la estadística es similar: una o dos motos de cada diez se llenan al tope, con pedidos recurrentes de entre $2.000 y $3.000. Un empleado sintetizó la situación: «Se nota que la gente está midiendo en cada paso el gasto que realiza. Y la inversión en combustible afecta la economía familiar en su conjunto». Además, los estacioneros mostraron preocupación por el estado de los vehículos: la mayoría sucios y con evidente falta de piezas y mantenimiento, otro signo de la crisis.

Pese a los micromontos, los trabajadores aclararon que no les resulta una molestia operar el surtidor por tan bajos valores, sino que lo viven como una realidad llamativa de su labor. En tanto, las motos de mayor cilindrada cargan en promedio unos $10.000, aunque el parque automotor de menor cilindrada domina las calles y concentra la mayor cantidad de clientes, aunque no el principal volumen de ventas. Un espejo de la emergencia económica que atraviesa a miles de familias correntinas.

Fuente: diario Época